Psicólogo Enrique López Ambía.

Transcrito del libro: “Attached. The new science of adult attachment and how it can help you find and keep love. Amir Levine y Rachel SF Heller”.

Dentro de los mitos populares más extendidos y mas perniciosos en nuestra sociedad está el de la codependencia, este término se construyó a partir de la interacción que se da cuando uno de los miembros de la relación de pareja es adicto a alguna sustancia, originalmente se refería específicamente al alcohol. En este tipo de relaciones existe un vínculo en que el “cuidador” asume la responsabilidad del bienestar y la redención del adicto pero se ve a sí misma como una víctima. Se aceptan muchísimas situaciones de abuso emocional, físico, económico y otros, pero el vínculo se convierte en un pegamento donde la persona que cuida le da un sentido a su vida por medio de la relación con el adicto, existe un empoderamiento en la capacidad de chantaje y victimización al “tolerar” (y a veces estimular) la dependencia del adicto y sin embargo pasarla muy mal por todo lo que implica sostenerse en la relación, es un sistema de intercambio en que el abuso se vuelve mutuo.

El texto que se transcribe a continuación trata de desterrar de las relaciones donde no está de por medio una adicción esta terminología que se vuelve etiqueta.

Esto no significa que no haya relaciones patológicas de dependencia, apegos NO sanos, sino que intenta hacer notar que el depender de otra persona NO es malo en tanto somos lo suficientemente sanos para hacernos cargo de nosotros mismos. La relación de dependencia sana es un tema de apoyo, soporte y BASE SEGURA, no de supervivencia, como en las relaciones patológicas.

El mito de la codependencia:

Actualmente los expertos ofrecen un consejo que dice más o menos: “Tu felicidad es algo que debe venir de tu interior y no debe depender de tu pareja. Tu bienestar no es su responsabilidad, y la suya no es tu responsabilidad. Cada persona necesita cuidar de sí misma. Adicionalmente debes aprender a no permitir que tu paz interior sea perturbada por la persona más cercana a ti. Si tu pareja actúa de una manera tal que socava tu sentido de seguridad, debes ser capaz de distanciarte de la situación emocionalmente, “mantenerte enfocado en ti mismo”, “mantenerte equilibrado”. Si no eres capaz de lograrlo algo está mal contigo. Puedes estar demasiado inmerso en la otra persona o ser “codependiente” y debes aprender a fijar “límites””.

El fundamento de esta premisa subyace en la visión de que la relación ideal es entre dos personas que son autosuficientes que se unen de forma madura, respetuosa y que mantienen límites claros. Si desarrollas dependencia en tu pareja, eres deficiente de alguna manera y se te recomienda trabajar en ti mismo para volverte más diferenciado y desarrollar un mayor sentido de ti mismo. El peor escenario posible es que termines necesitando a tu pareja, lo cual es igual a ser adicto a él, y las adicciones, como sabemos, son un prospecto peligroso.

Las enseñanzas sobre la codependencia son muy útiles cuando estamos en contacto con personas que sufren abuso de sustancias, pero pueden ser engañosas cuando se aplican indiscriminadamente a todas las relaciones.

Cuando dos personas forman una relación íntima, regulan su bienestar mutuamente tanto física como emocionalmente. Su proximidad y disponibilidad física influyen sus respuestas al estrés. ¿Cómo podríamos esperar una completa diferenciación entre nuestra pareja y nosotros si nuestra biología más básica está influenciada hasta este punto?

La paradoja de la dependencia. Ocurre que nuestra habilidad para enfrentar al mundo de forma individual brota del conocimiento de que hay alguien a nuestro lado con quien contamos, a esto se le llama la paradója de la independencia.
Si deseas buscar el camino de la independencia y la felicidad, encuentra a la persona adecuada en quien depender y haz el viaje con ella. Una vez que se entiende esto has dominado la esencia de la teoría del apego.

Base Segura. Es el conocimiento de que tienes el apoyo de alguien en quien puedes confiar con el 100% de certidumbre en los momentos en que lo necesites. Una base segura es un prerrequisito para que un niño pueda aprender, explorar y desarrolarse.En la etapa adulta si contamos con alguien que nos de este soporte, será más sencillo que seamos capaces de desarrollar nuestras capacidades, explorar proyectos nuevos y desarrollarnos.

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