Por Tania Peña

Te quiero platicar que un proceso terapéutico considero lleva en general tres etapas:

1. La entrevista de evaluación

2. El análisis

3. La intervención

 Dentro de la tercer fase, ustedes ya saben cómo funciona su conducta, qué la refuerza, qué la mantiene, por qué se actúa cómo se actúa y ¿ahora? En ese punto es cuando yo les digo a mis pacientes, viene lo realmente importante, el objetivo a lo que vienen a terapia: el cambio.

 El cambio abarca todo movimiento y toda interacción, es un proceso complicado y doloroso. Te lo pondré en un ejemplo cotidiano: cuando estamos en proceso de crecimiento nuestros huesos tienen una transformación y duele crecer, literal, y eso prepara a nuestro cuerpo para adaptarnos a nuevas cosas, lo mismo sucede con tu proceso emocional, dolerá un momento y llegará a la transformación. En mi opinión, el cambio conlleva a un estado diferente.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes” (Autor desconocido)

En mi experiencia en la consulta, cuando una persona está frente a ese cambio experimenta miedo, miedo a lo desconocido, miedo a si será correcto o no, miedo al qué dirán. Es completamente normal y lo tengo muy en claro. Quiero que sepas que si tú estás asistiendo a terapia y te sucede en un punto de tu proceso terapéutico no pienses que todo tu trabajo se ha desmoronado, más bien es parte del proceso, si no me crees recuerda cuando aprendiste a patinar o andar en bici o algo nuevo que aprendiste, no te salió a la primera, ¿o, si? , practicaste una y otra vez hasta que lo lograste.

Así les comento a las personas, su proceso terapéutico es algo nuevo, en él hay metas, y donde, puede sí, haber recaídas de las cuales aprendemos juntos para llegar a tu objetivo.

 Cuando sienten ese miedo al cambio, profesionalmente trato de acompañar a las personas a ver qué ideas lo detienen, evaluar si están preparados para el cambio, un psicólogo jamás te impondrá o te presionará. Un psicólogo respetará tu sentir y tu pensar y encontrará soluciones que sean benéficas para tu persona. Tu tiempo, es tu tiempo. Acelerar las cosas puede crear ansiedad en ti, permítete ser flexible en ese nuevo cambio.

Sé que es posible, sé que no es sencillo, y sé que cuando decides cambiar tu forma de ver las cosas, de sitios, de amistades, de lo que tú desees. Estoy segura de que nada vuelve a hacer lo mismo.

Escríbeme en los comentarios, tus dudas, tu opinión, compártelo para saber si más personas se sienten identificadas. Les mando ¡¡saludos!!

Tania Peña

Psicóloga con enfoque en Terapia Cognitivo Conductual // taniapenaf@gmail.com

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